Atilio es jubilado, tiene 89 años y desde hace poco más de cuatro vive en el cuarto de un hotel de la calle Catamarca. Sentado en su cama, mientras termina una lata de cerveza, cuenta ahora de buen humor el hecho de inseguridad que sufrió esta mañana.

El abuelo se levantó temprano para ir al banco a cobrar su jubilación. Al salir de la entidad bancaria, por seguridad, decidió tomarse un remis hasta su hogar. Cuando llega al lugar, paga su viaje, se baja del vehículo y toca timbre para que le abran la puerta. En ese momento, el mismo remisero que lo había trasladado desciende del auto y le quita la bolsa en la que Atilio había puesto su dinero.

Sorprendido por la situación, el jubilado le cuenta a las mujeres que trabajan en el hotel lo que le había sucedido y rápidamente le piden a un vecino que revise las cámaras de seguridad para ver si identificaban al ladrón. Para su suerte, las imágenes mostraban el número de móvil y patente del vehículo.

La filmación sirvió para que, horas después, el dueño y la administradora del remis se acercaran hasta el lugar para devolverle al abuelo el dinero robado. Ambos le contaron que despidieron al chofer y le brindaron a la policía los datos del sujeto.

Atilio ya está tranquilo, recuperó su dinero y está mimado por las trabajadoras del hotel que están pendiente de él.